EL DIVORCIO Y LA ALIENACIÓN PARENTAL

Este artículo lo trataremos sobre el divorcio y la alienación parental, ya anteriormente les informamos que era esta última, pero en esta ocasión nos enfocaremos en la problemática dentro de un divorcio.
Por lo general, un divorcio esta asociado con una disolución matrimonial de dos personas que ya no desean vivir juntos, quieren separarse legalmente, y esto implica que dicha separación deben tomar en cuenta elementos, como patrimonio, pensión e hijos.
Aunque se escuche o se lea, en este caso como algo insensible y frío, cuando una pareja consumó su matrimonio teniendo hijos y deciden divorciarse, el destino, custodia, pensión y tiempos que cada padre debe tener con ellos es fundamentalmente importante para que no existan diferencias, así que cuando se esta frente a las autoridades, es indispensable establecer en conjunto cuales serían  los factores que pudieran afectar o ayudar para que cada padre pueda o no estar cerca de los hijos.
Lo ideal, sería que ambos padres encontraran el equilibrio y lograrán establecer los tiempos y pensión, siendo justos uno con el otro; lamentablemente esto no sucede, la mayoría de las veces esta situación se ve ensombrecida por desacuerdos, venganzas, manipulaciones, violencia intrafamiliar, enfermedades mentales, problemas socioeconómicos o simplemente porque uno o ambos padres quieren someter al otro, dando como resultado un desequilibrio y  daño psicológico a los hijos.

"Toda separación causa dolor, pero no cualquiera causa daño"

El daño al que se ven expuestos los hijos en un divorcio, se relaciona en gran medida al tipo de proceso que se ha realizado, si el niño estuvo dentro del proceso con padres que lograron mantener las funciones nutritivas y normativas a pesar de las dificultades que puedan estar atravesando, en este sentido la pareja es quien se separa, pero no la parte parental, la cual continua trabajando para lograr una crianza lo más saludable y normal posible.
Sin embargo, esto no ocurre la mayoría de las veces, el daño es intenso cuando el divorcio es destructivo.
 2009, p. 47)
El divorcio destructivo, se caracteriza por la presencia de un conflicto post-conyugal intenso, no resuelto, que se traduce en peleas y tensiones que involucran a los propios hijos y a terceros (familia extensa, amigos o profesionales que les presta ayuda).
Entre estas peleas dentro del divorcio destructivo encontramos: que litigan, impiden relación directa y regular con uno de los padres, padres que no aportan económicamente, el juzgado y/o uno de los miembros de la pareja considera al otro como un elemento destructivo.

En un divorcio "normal" sabemos que buscaran el cuidado de los hijos, que existirán peleas al principio, tendrán dolor por la pérdida, intermediarios no litigantes o ausencia de éstos, las familias de origen se involucrarán poco y que cada padre reconocerá su propia responsabilidad.

En un divorcio "destructivo" buscaran la imposibilidad del cuidado de los hijos, habrá peleas constantes, necesidad de ganar y denigrar, tendrán intermediarios litigantes en contexto judicial, las familias de origen se involucraran de sobremanera, además de la falta de responsabilidad y búsqueda de culpables y cómplices.
En estas parejas la modalidad relacional de conflicto es el único modo que ellos encontraron para seguir vinculados, esta situación no necesariamente surge instantáneamente al momento de separarse, sino que va surgiendo de manera paulatina a partir de diversas circunstancias y de la interacción en la construcción de la dinámica familiar previa a la separación.

Así , cuando se intenta llegar a acuerdos respecto a los hijos y su cuidado, es probable que esto se vea mermado por todos los conflictos previos, lo cual desarrollara un proceso lento y doloroso para los hijos, quienes aman a sus padres por igual y no desean verlos pelear.

Se supone que en un proceso de separación se hace necesario que se garantice el acceso a ambos padres, el derecho de ser leales a los dos al mismo tiempo y a no ser partícipes de descalificaciones entre ellos. Pero, en los procesos de divorcios destructivos el panorama es diferente y las consecuencias están hacia los propios hijos.

Es común, que los hijos se vean parentalizados, asumiendo responsabilidades, roles y funciones que no son acordes con su etapa de desarrollo y que, a lo largo, les acarreen problemas asociados con depresión y ansiedad.

En las separaciones judicializadas o contenciosas, es frecuente que uno de los progenitores busque aliarse con los hijos para enfrentarse al otro progenitor obligándolos, a tomar partido en los espacios legales donde se enfrentan, triangulando el conflicto.

Esto desencadena una consecuencia en este conflicto, el desarrollo del Síndrome de Alienación Parental; el cual es un trastorno que surge principalmente en el contexto de las disputas por la guarda y custodia de los hijos. Donde uno de los padres utiliza la difamación hacia el otro padre, la cual no tiene justificación alguna. Esencialmente, le van lavando el cerebro al niño.

Es posible observar una serie de indicadores que usualmente los hijos con este síndrome van desarrollando:
  • Campaña de injurias y desaprobación
  • Explicaciones triviales para justificar la campaña de desprecio
  • Ausencia de ambivalencia en su odio hacia el progenitor rechazado
  • Autonomía de pensamiento
  • Defensa del progenitor aceptado
  • Ausencia de culpabilidad
  • Escenarios prestados
  • Extensión del odio al entorno del progenitor rechazado
  • Contradicciones en las declaraciones de los hijos
  • Posesión del hijo de información inapropiada e innecesaria sobre la ruptura y el proceso legal
  • El niño muestra una sensación de urgencia y fragilidad
  • Marcada ausencia de pensamiento complejo acerca de las relaciones
  • El niño demuestra un sentimiento de restricción en el permiso de amar y ser amado

Para que exista el Síndrome de Alienación Parental, debe presentarse una dinámica familiar donde todos los miembros son responsables relacionales que se genere el rechazo hacia el progenitor no custodio. La dinámica familiar, lo hijos se ven permeables a los conflictos de los padres, en especial de los sentimientos de rabia, impotencia e injusticia de los padres.

Paulatinamente, las visitas se ven revistiendo de un clima emocional de tal intensidad y tensión, que el hijo opta por evitarlas, con el consecuente sentimiento de rechazo hacia el padre no custodio. El padre no custodio tiende a generar conductas inadecuadas motivadas por los sentimientos de frustración y rabia por el deterioro de la relación. Los sentimientos de rabia del hijo se ven alentados por el del progenitor custodio que los vuelve cada vez más dependientes.

Lo que se recomienda en estos casos a nivel terapéutico, es la intervención clínica en los padres que se centre en evitar el divorcio de la pareja parental, de modo de generar un mínimo de colaboración para el ejercicio de las funciones relacionadas con el cuidado y protección de los hijos, donde es necesario acompañar a estas parejas, para la búsqueda de nuevos significados a la experiencia vivida que permitan resolver los sentimientos subyacentes de rabia e injusticia y, finalmente, movilizar a todo el sistema hacia una vida familiar más saludable

En el caso de los hijos, se debe abocar en distinguir y fortalecer la voz de los hijos, diferenciándola de la que se encuentra capturada por el conflicto conyugal. Además, de fomentar el desarrollo de relaciones paterno-filiales que favorezcan el cuidado de los hijos por sobre el conflicto post conyugal, se promueve el contacto de los hijos con el padre no custodio, trabajar la elaboración del duelo por la separación de la familia.

FUENTES:
  • www.academia.edu/8302570/Divorcio_Destructivo_y_S%C3%ADndrome_de_Alienaci%C3%B3n_Parental_desde_una_mirada_sist%C3%A9mica
  • masterforense.com/pdf/2005/2005art1.pdf


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